Estudiar. Ese momento en el cual hay que ponerse serios, agarrar el libro, leer, ponerse a subrayar, a resumir, a buscar palabras en el diccionario, pensar y deglutir toda esa información para llegar con mucha sabiduría y bien preparados para el momento de sentarse y dar las respuestas a las preguntas que nos hacen para demostrar que hemos aprendido algo.
Eso sería lo ideal, ¡pero rara vez pasa! Me siento y me pongo a escuchar música, a twittear, a ¡hacer este post! A ordenar cosas quizás no les daría bola cuando tengo tiempo libre, a hacer otras cosas. Qué difícil es eso de concentrarse en el estudio. Después cuando faltan unos días te das cuentas que tenés miles de cosas por leer y no sabés qué hacer, te empastillás hasta la médula un par de días antes en el mejor de los casos, el día anterior en el peor y empezás a leer todo como un loco toda la noche sin dormir ni un segundo, como un muerto vas a sentarte al pupitre hacés el parcial o el final y ya está… te olvidás. Hasta que llega el próximo examen y se repite el círculo otra vez.
Claro, por eso debe ser que voy a dar por tercera vez el mismo examen… Ahora entiendo todo.
7 respuestas:
Haga su comentario acá abajo, está permitido y recomendado por 8 de cada 10 dentistas que recomiendan Cenzodine y 8 de cada 10 gatos que prefieren Güiscas y 8 de cada 10 peluqueros que recomiendan Cedal