Hoy decido inagurar esta sección, para contarles la opinión sobre libros que he leído últimamente y que me gustaron (o no, bah). No soy un crítico, para nada, por eso todos los juicios que haga serán totalmente subjetivos y no abarcarán aspectos demasiados técnicos (aunque a medida que empiece a estudiar mi carrera eso puede que cambie quizás).
Quisiera empezar con un libro que terminé de leer ayer a la tarde, un libro que me presentó Sabryna hace casi dos años, y que ella me regaló en noviembre del año pasado. Este libro es Rayuela, de Julio Cortázar.
“Elige tu propia aventura”
Publicado en 1963, Rayuela cuenta la historia del argentino Horacio Oliveira, un hombre cerca de los 40 años que en la primera parte del libro reside en París con el objetivo inicial de estudiar, objetivo que al final no cumple. En ese lugar conoce a La Maga, una uruguaya, quien se convierte en uno de los personajes importantes de esta historia y con quien Oliveira mantiene una relación amorosa. Oliveira y La Maga a la vez se congregan con otros amigos en una sociedad llamada El Club de la Serpiente. En la segunda parte, Oliveira regresa a la Argentina y se encuentra aquí con un viejo amigo de la juventud, Manolo Traveler y su esposa, Talita.
Esta es una realmente sucinta descripción de la trama de Rayuela. Porque en realidad estos son los núcleos narrativos de la historia a muy grandes rasgos, porque al ingresar en el libro, uno se encuentra con un gran universo, una ciudad de Paris (“Del lado de allá”) que se nos presenta bajo la mirada de un Oliveira que busca entre sus calles algo, una Buenos Aires (“Del lado de acá”)donde pasaba mucho y poco al mismo tiempo; y muchos lugares (“De otros lados”) donde se encuentran los llamados según el autor “Capítulos prescindibles”. Esto es una gran mentira, porque aportan datos importantes a través de ampliación de capítulos de las otras dos partes, citas de otros autores, escritos de Morelli, un escritor que paradójicamente está en contra de la literatura como es conocida, recortes periodísticos, entre otros.
Rayuela no es un libro que se lea linealmente. Antes de toda la historia, antes de todo, se nos aparece ante nosotros un Tablero de Dirección, en donde el autor nos da a elegir entre dos libros (de todas las infinitas posibilidades de libros que existen): uno que va del capítulo 1 al 56, y la otra que va saltando desde el 73, luego el 1, luego el 2, luego el 116 y así, saltando desde el lado de allá hacia otros lados y de vuelta hacia allá para ir hacía acá y volver hacia otros lados nuevamente. Ya con esta estructura, el libro de Cortázar no se lee de la forma tradicional, no sólo por este esquema de saltar de capítulo en capítulo, si no también por su prosa, llena de ideas por todas partes, llena de música, llena de ideas, de pensamientos, de pasiones, de preguntas, de dudas, de miedos, de sentimientos humanos al fin. No es un libro que se pueda tomar a la ligera, que se pueda leer en un par de días. Al momento de leer no se puede ser pasivo, uno tiene que ser activo en la lectura, prestar atención a los guiños que el autor le hace al lector, entenderlos, y en algún punto ser el autor del propio libro. La práctica misma de leer es única, buscar con paciencia el capítulo que sigue, volver para atrás, o para adelante. Generalmente al leer un libro nos damos cuenta de cuánto llevamos leído viendo la cantidad de páginas leídas y las que faltan por leer a simple vista. En Rayuela uno difícilmente pueda darse cuenta dónde estamos exactamente, y la gente que nos ve leyendo puede confundirse también cuando a la mañana estábamos en el capítulo 154 y ahora a la tarde estamos en el 29.
El primer capítulo que leí cuando me presentaron Rayuela fue el 34. Una pequeña muestra de lo que nos encontraremos en el libro, como hay que esforzarse, leer entre líneas (literalmente en este capítulo), prestar mucha atención, saltar sin que la piedrita se salga de la casilla, ustedes entienden. Otra característica que jamás me hubiera esperado, es que es un libro con mucho humor, aunque no lo parezca, y en muchos momentos uno puede reír mucho con algunas ocurrencias o situaciones. Aunque no es imprescindible, muchas veces también se requiere investigar un poco de pintura, de música, de literatura y de otras cosas si no se es un total entendido, porque las referencias de este tipo abundan y entenderlas enriquece mucho más la experiencia de la lectura. También conocer algo de Francés y de Inglés, y si no se conoce el primer idioma sobre todo cuando uno intente traducir se llevará algunas pequeñas sorpresas sobre las expresiones coloquiales (que abundan y en todos los idiomas), y quién te dice, quizás aprendés alguna expresión nueva (o insulto, merde alors).
Si bien al principio fue un libro con el que me costó amigarme, quizás por el impacto que produce tener que leer de una manera totalmente diferente a la acostumbrada, al final es un libro muy rico y que sobre todo tiene una gran posibilidad de relectura, de leer capítulos por separado, de crear tu propio tablero de dirección y por ende tu propio libro, en una versión bastante particular (y precursora) del Elige tu propia aventura.
Yo nunca pude pasar de la hoja 30, capaz que es como los vinos buenos, primero hay que acostumbrar el paladar.
ResponderEliminarme gusta esto :)
ResponderEliminarDejaste de ser vos mismo mirando el cuadro. Ahora sos vos, en el cuadro.
ResponderEliminarMe alegra. Julito estaria orgulloso de vos por no ser un lector hembra. Tengo otros para presentarte.
Te amo.
Me lo vendiste completamente!
ResponderEliminarlo quiero!!
(no a usted) :P
Gus: Al principio me pasó lo mismo a mi también, pero se puede, ¿eh? Se puede.
ResponderEliminarMrs. Bitch: Qué bueno que le guste :D
Reina: Ya soy todo un machito ahora :P Jajaja. Te amo.
Leandro: Ufa, yo pensé que me querías a mí (?).
Yo nunca lei rayuela como se debe.. y es que como se debe es como no se acostumbra y desascostumbradamente me acostumbre a la costumbre de leer como acostumbradamente no se leeria rayuela (?)
ResponderEliminarGalle: Jajaja, me mareaste un poco, pero entendí. Básicamente creo que no hay una manera "como se deba" leer. Uno elige cómo leer Rayuela.
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