Gota a gota este blog se actualiza. Tampoco es que haya miles de lectores (ni uno) extasiados y ansiosos por leer lo que escribo, pero de todas formas no quiero dejar abandonada a la única cosa que no he empezado y abandonado casi inmediatamente. De hecho serán pronto cuatro años de blog… En fin, a lo mío (iba a poner “lo nuestro”, pero ¿quién agregar a ese plural?), y eso es la palabra de hoy: gotero.
Un gotero es eso, un gotero. Un ¿dispositivo? ¿Está bien llamarlo así? Bueno, un dispositivo que administra líquidos gota por gota. Si recuerdan una entrada de hace unos días, hablé de “septiembre” y “setiembre” y de como el primero es un “cultismo”, o sea, una forma más culta de decir lo mismo. Gotero, por ejemplo me parece una palabra bastante culta, un gotero como algo que se usa normalmente en la casa y también en un hospital o una clínica. ¿Pero saben qué? La RAE dice que no, que gotero es una manera coloquial de llamar al “dispositivo con que se administran medicamentos por vía endovenosa”. ¿Y cuál es la manera no coloquial? ¡Gota a gota! ¡Pero estamos todos mal! ¿Cómo es esto?
¿¡Gota a gota, una palabra compuesta, una locución es menos coloquial que gotero, una sola palabra!? ¿Quién inventa esos diccionarios? Me hace recordar a un cuento de Cortázar, llamado “Etiqueta y prelaciones”, en donde el lenguaje coloquial y el lenguaje de etiqueta están intercambiados, produciendo pasajes muy humorísticos:
No nos gusta la vulgaridad en ninguna de sus formas, y basta que alguna de nosotros oiga en la cantina frases como: «Fue un partido de trámite violento», o «Los remates de Faggiolo se caracterizaron por un notable trabajo de infiltración preliminar del eje medio», para que inmediatamente dejemos constancia de las formas más castizas y aconsejables en la emergencia, es decir: «Hubo una de patadas que te la debo», o: «Primeros los arrollamos y después fue la goleada». La gente nos mira con sorpresa, pero nunca falta alguno que recoja la lección escondida en estas frases delicadas. (…)
En fin, acá les habrá pasado lo mismo, les agarró otro ataque de arbitrariedad. Pero entiendan, muchachos, ¡gotero es menos coloquial (y hasta más culto) que gota a gota, carajo!
PD: Sí, ya sé, estoy muy rompebolas con el lenguaje… Pero estudio Letras y ¡me afecta mucho!
Saussure me hace llorar con su arbitrariedad del orto.
ResponderEliminarAprendelo de memoria me dijeron, pero las palabras entran gota a gota y se escabullen por mis oídos cuando intento memorizarlas.
San Martín tenia gota y la gota que rebalso el vaso dicen que la metieron con un gotero. Dicen.
¡Estás hablando del faaaso! (?)
ResponderEliminarOhhhh Camino a la respuesta es un sentimiento, no puedo paraaaaaaar
ResponderEliminar