—Cambiá esa cosa, ¡por favor!
—¡No! ¿No ves que me gusta reírme de las boludeces que dicen?
—¡Eso no es gracioso! Esos programas son tristes, inconstructivos, ¡no dicen nada y estupidizan a la gente!
Este diálogo, un poco tendencioso, sucedió en la vida real. No sé si la mayoría, pero muchos enseguida relacionarían el referente de esta charla a programas de chimentos de Rial, Canosa y afines.
Pero si esta inferencia fue la que hicieron, pues no. La referencia real son los programas de noticias, comúnmente llamados noticieros. Irónicamente, con la aplicación de algunos artículos de la Ley de Servicios Audiovisuales, los noticieros (o flashes informativos) empiezan con la advertencia de “Programa no apto para niños, niñas o adolescentes”. Al contrario, creo que es un programa que al menos los adolescentes deberían ver para que aprendan de jóvenes lo que es ver un noticiero y aprendan lo que es un noticiero.
De todas formas, el objetivo de esta entrada no es criticar a ese mensaje casi banal que aparece ahora antes de empezar el noticiero. En parte al noticiero en sí. Varias veces he hablado con gente que mira el noticiero muy entretenida. Tienen a los noticieros en el mismo concepto que el mío, más o menos: programas tendenciosos, parcialistas, sesgadores e ideologizados que se presentan como pluralistas, objetivos, que muestran la verdad y neutrales. Lo saben y miran los noticieros críticamente como yo.
Pero hay algo en lo que disentimos. Y ahí me remito al diálogo del principio. Gente que se ríe con y de los noticieros. Lo cual me parece loable. Pero yo no me puedo reír de las idioteces de los noticieros ni de los diarios. Sí me río cuando leo la Barcelona o me reía cuando miraba Los Exitosos Pells, sátiras de diarios y noticieros respectivamente. Pero no me puedo reír cuando miro un noticiero y pasan una noticia absurda del tipo “El fantasma de sarasa” o “Inundación en sarasa: Cruzan bebé en bote” (sic). Parecerá hilarante, sí, pero yo no me puedo reír, y miren que yo me puedo reír de cualquier idiotez.
Se supone que un noticiero es un programa serio, presentador de noticias, de la actualidad. No voy a pedir que sean “objetivos y neutrales” porque es obvio que es imposible (otra que periodismo independiente), pero que sean serios, congruentes, que no terminen yendo a lo absurdo y empezar a especular por hablar de un tema que es candente, pero del que ya no se puede decir nada. Bloques y hasta noticieros enteros para hablar de temas que no necesitarían tanta difusión y pequeños textitos al final de un bloque para hablar de algunos que quizás necesitarían algo más de difusión. Dedicar un bloque para hablar de fantasmas… O que cuando se inunda la capital estén horas y horas filmando la nada: sí, están inundados, ¿y qué ganan con preguntarle a alguien que obviamente está caminando entre toda esa agua “qué le parece esto”?
Esas y tantas cosas más hace que me dé coraje e indignación más que gracia cuando miro algún noticiero pasando alguna idiotez. Y la verdad que no, no me puedo reír. Mejor cambiá de canal.
Los noticieros ya perdieron justamente el nombre que los hacia ser lo mas respetable en un medio de comunicacion, por que las noticias si las asumimos seriamente, son para matarse y no para reirse, y que te amargues no es negocio...
ResponderEliminarLos unicos programas de humor hoy por hoy son los que realiza Capusotto, y a veces, me causa risa Sin Codificar.
Despues, prefiero oir radio diez veces y escuchar las ocurrencias de cualquier don nadie que sintonice en mi zaping radial...